Esta es una
posible respuesta correcta a la cuestión «Exponer
las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre
ellas»:
«Este texto pertenece al diálogo Fedón, escrito por Platón en su etapa de madurez. Se supone que en
este período su pensamiento se encontraba más alejado del de su maestro
Sócrates, por lo que podemos entender que ya contiene doctrinas propias. En
este diálogo, aunque el filósofo ateniense reflexiona sobre diversos asuntos, el
tema central es el ser humano, y más en concreto la inmortalidad del alma y su
destino final tras la muerte.
En este fragmento, el autor filosofa sobre el ser humano, a
través de una conversación entre Sócrates y dos jóvenes llamados Simmias y
Cebes, dejando claro que este es un compuesto de dos realidades muy diferentes,
el alma y el cuerpo.
Aquí se plantea que el alma es parecida a las ideas, es «semejante
a lo divino», mientras que el cuerpo se asemeja a lo terreno, «a lo mortal». Al
ser el alma de naturaleza superior al cuerpo, se afirma que a ella le
corresponde dominar y mandar sobre el cuerpo, a la vez que al cuerpo le atañe
obedecer y someterse al alma. No afirma que esto sea siempre así, pero lo
plantea como lo que debería ser.
Detrás de este dualismo antropológico, subyace la teoría
platónica de las ideas, según la cual todo lo real está dividido en dos ámbitos
totalmente diferentes y separados, pero a la vez relacionados entre sí. Por un
lado, está el mundo de lo sensible y material, al que pertenece el cuerpo, ya
que este tiene una naturaleza sensible y visible. Este mundo solo se puede
conocer por los sentidos y se caracteriza por ser efímero y cambiante. Por otra
parte, existe un mundo inteligible, que contiene ideas, o esencias separadas de
las cosas, que trasciende lo material, que solo se puede conocer por la
inteligencia, y resulta ser inmutable. El alma, según Platón, es afín a este
mundo, aunque en su vida terrena se encuentre encerrada en un cuerpo, del que
le interesa desprenderse para alcanzar la felicidad, que solo puede hallar en ese
mundo de ideas.
De lo anterior puede deducirse que, si el alma pertenece a
esa porción de realidad inteligible e invisible tiene que ser independiente del
cuerpo e inmortal, ya que este posee una naturaleza sensible y visible, mientras
que las ideas son independientes de lo sensible y, por su naturaleza inmutable,
no pueden perecer.
Ciertamente alma y cuerpo están unidos en el ser humano, pero
ambos conservan su ser propio mientras viven juntos, de manera que cuando se
separan siguen siendo lo que eran: el alma sigue siendo inmortal, mientras que
el cuerpo muere y se corrompe. Esta de unión es accidental y temporal, y se
asemeja a la que existe entre un jinete, que representaría al alma, y su
caballo, que sería el equivalente al cuerpo.
En resumen, a partir de la semejanza del alma con lo divino
se pueden extraer consecuencias importantes: que el alma es una sustancia
invisible y superior al cuerpo, que debe dominarlo y que es inmortal.»
No hay comentarios:
Publicar un comentario