miércoles, 3 de octubre de 2018

Solución al comentario del texto de Platón


Esta es una posible respuesta correcta a la cuestión «Exponer las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre ellas»:

   «Este texto pertenece al diálogo Fedón, escrito por Platón en su etapa de madurez. Se supone que en este período su pensamiento se encontraba más alejado del de su maestro Sócrates, por lo que podemos entender que ya contiene doctrinas propias. En este diálogo, aunque el filósofo ateniense reflexiona sobre diversos asuntos, el tema central es el ser humano, y más en concreto la inmortalidad del alma y su destino final tras la muerte.

   En este fragmento, el autor filosofa sobre el ser humano, a través de una conversación entre Sócrates y dos jóvenes llamados Simmias y Cebes, dejando claro que este es un compuesto de dos realidades muy diferentes, el alma y el cuerpo.

   Aquí se plantea que el alma es parecida a las ideas, es «semejante a lo divino», mientras que el cuerpo se asemeja a lo terreno, «a lo mortal». Al ser el alma de naturaleza superior al cuerpo, se afirma que a ella le corresponde dominar y mandar sobre el cuerpo, a la vez que al cuerpo le atañe obedecer y someterse al alma. No afirma que esto sea siempre así, pero lo plantea como lo que debería ser.

   Detrás de este dualismo antropológico, subyace la teoría platónica de las ideas, según la cual todo lo real está dividido en dos ámbitos totalmente diferentes y separados, pero a la vez relacionados entre sí. Por un lado, está el mundo de lo sensible y material, al que pertenece el cuerpo, ya que este tiene una naturaleza sensible y visible. Este mundo solo se puede conocer por los sentidos y se caracteriza por ser efímero y cambiante. Por otra parte, existe un mundo inteligible, que contiene ideas, o esencias separadas de las cosas, que trasciende lo material, que solo se puede conocer por la inteligencia, y resulta ser inmutable. El alma, según Platón, es afín a este mundo, aunque en su vida terrena se encuentre encerrada en un cuerpo, del que le interesa desprenderse para alcanzar la felicidad, que solo puede hallar en ese mundo de ideas.

   De lo anterior puede deducirse que, si el alma pertenece a esa porción de realidad inteligible e invisible tiene que ser independiente del cuerpo e inmortal, ya que este posee una naturaleza sensible y visible, mientras que las ideas son independientes de lo sensible y, por su naturaleza inmutable, no pueden perecer.

   Ciertamente alma y cuerpo están unidos en el ser humano, pero ambos conservan su ser propio mientras viven juntos, de manera que cuando se separan siguen siendo lo que eran: el alma sigue siendo inmortal, mientras que el cuerpo muere y se corrompe. Esta de unión es accidental y temporal, y se asemeja a la que existe entre un jinete, que representaría al alma, y su caballo, que sería el equivalente al cuerpo.

   En resumen, a partir de la semejanza del alma con lo divino se pueden extraer consecuencias importantes: que el alma es una sustancia invisible y superior al cuerpo, que debe dominarlo y que es inmortal.»

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