martes, 30 de octubre de 2018

Historia de la Filosofía. 2º de Bachillerato. Curso 2018-2019


Preparación para el Examen de la 1ª Evaluación

Algunas indicaciones y sugerencias para preparar bien del examen de la Primera Evaluación.

Contenido del examen:

1. Tema 1: Platón.

2. Tema 2: Aristóteles.

3. Tema 3: Agustín de Hipona.

4. Tema 4: Tomás de Aquino. Los temas de su filosofía que se hayan impartido en clase antes del día del examen.

Límites en el papel y en el tiempo:

El examen debe realizarse en un máximo dos folios y en un máximo de hora y media. Es importante, por consiguiente, planificarlo bien para poder contestar a todas las preguntas y no dejar ninguna sin responder. Es conveniente saber más de lo que se va a escribir.

Habrá cuatro cuestiones que valdrán 2,5 puntos cada una.

Primera cuestión

Se proporcionará un texto de uno de los filósofos de la 1ª Evaluación y se pedirá responder a la siguiente cuestión: «Exponer las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre ellas.»

Para responder bien a esta pregunta conviene tener en cuenta las recomendaciones que se han dado en clase y el artículo de este blog titulado “SOBRE LOS COMENTARIOS DE TEXTO” y publicado el jueves, 20 de septiembre de 2018.

Se insiste en que, al exponer el tema o ideas del texto, es conveniente hacer referencia a lo que se dice en ese fragmento. Además, no basta con mencionar ideas sin más explicación, sino que hay que procurar enlazar unas ideas con otras.

El comentario puede ocupar algo menos de la cara de un folio y es recomendable dividirlo en varios párrafos.

Cuestiones tres, cuatro y cinco

En cada una de ellas, se solicitará desarrollar un problema filosófico en uno de los autores que corresponden a la 1ª Evaluación. Los problemas filosóficos de estas preguntas no estarán vinculados a los contenidos del texto propuesto en la primera cuestión.

En cada una de estas cuestiones se especificará el problema y el autor.

Al responder estas cuestiones es importante centrarse en el problema que se plantea, sin tratar otras cuestiones del mismo autor que no tengan relación con dicho problema. Estas preguntas también requieren desarrollo y argumentación, por lo que no basta con presentar las ideas en forma de enumeración, como si fuera un esquema. En este sentido, es conveniente evitar los paréntesis o frases breves, que se dejan sin desarrollar o explicar suficientemente.

También se valorará en estas cuestiones la utilización de un vocabulario preciso. Se trata de usar adecuadamente la terminología propia del autor, poniendo nombre a sus teorías, llamando por su nombre a las ideas fundamentales, y aportando las explicaciones pertinentes.

La extensión para estas respuestas podría ser una cara de folio o un poco más si el comentario ocupó menos de la cara de un folio.

Orden en que se ha de responder a cada una de las cuestiones

El alumno puede escribir las respuestas en el orden que estime más conveniente, siempre que escriba correctamente el número de la cuestión a la que se responde.

jueves, 25 de octubre de 2018

Solución al comentario del texto de Aristóteles


Esta es una posible respuesta correcta a la cuestión «Exponer las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre ellas»:

«El texto propuesto pertenece a la Ética a Nicómaco, que es una de las tres obras de Aristóteles en las que trata sobre cuestiones morales. A lo largo de ella reflexiona principalmente acerca del bien y de la virtud, esta última como camino que conduce a la vida buena y feliz.

En este breve párrafo, el Estagirita define con bastante precisión la virtud ética, como un hábito, que es un término medio relativo al hombre y ha de ser establecido por la razón.

En primer lugar, afirma que es un hábito, como todas las virtudes en general, lo cual significa que es una cualidad o disposición estable que, es adquirida por repetición de actos, y es operativa, ya que perfecciona los actos propios de una determinada facultad del alma humana. En este texto, no expresa a qué tipo de facultad ayuda la virtud moral, pero se sobreentiende que se refiere a las facultades apetitivas (la voluntad y los apetitos sensibles), ya que se trata de la virtud moral y no de la virtud intelectual.

Por otro lado, cuando Aristóteles habla de la virtud se refiere a un hábito voluntario, es decir, que requiere deliberación del intelecto y elección de la voluntad, de manera que no basta conocer el bien sino que es necesario querer hacerlo, superando así el intelectualismo socrático y platónico.

En segundo término, el autor refiere que la virtud ética es “un término medio relativo a nosotros”, queriendo decir que no es un término medio de la cosa, sino un término medio que se ha de fijar para cada individuo según su modo de ser y sus circunstancias.

Aunque no aparece en este fragmento, Aristóteles entiende este término medio en relación con las acciones y las pasiones. Las pasiones son los afectos que percibimos en nosotros y van acompañados de placer y dolor, mientras que las acciones son actos que realizamos voluntariamente. Tanto en las acciones como en las pasiones cabe, por un lado, el término medio, que las hace buenas, y, por otra parte, el exceso y el defecto, que las convierte en malas. Precisamente las virtudes morales son hábitos que ayudan a las pasiones y acciones a encaminarse hacia el bien, que se sitúa en el término medio.

En tercer lugar, expone que el término medio de la virtud ética ha de ser “determinado por la razón”, de acuerdo con la virtud de la prudencia, es decir, con un juicio acertado acerca de los fines y de los medios. La razón, guiada por la prudencia, es la que debe establecer el término medio apropiado para cada individuo en sus acciones y pasiones.

Finalmente, Aristóteles concluye que, si bien desde el punto de vista de la definición, la virtud moral es un término medio, respecto del bien es un extremo, en el sentido de que es algo excelente. Algo así como la cumbre entre dos valles, que es medio entre dos extremos, pero a la vez es un medio elevado y sobresaliente.»

miércoles, 3 de octubre de 2018

Solución al comentario del texto de Platón


Esta es una posible respuesta correcta a la cuestión «Exponer las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre ellas»:

   «Este texto pertenece al diálogo Fedón, escrito por Platón en su etapa de madurez. Se supone que en este período su pensamiento se encontraba más alejado del de su maestro Sócrates, por lo que podemos entender que ya contiene doctrinas propias. En este diálogo, aunque el filósofo ateniense reflexiona sobre diversos asuntos, el tema central es el ser humano, y más en concreto la inmortalidad del alma y su destino final tras la muerte.

   En este fragmento, el autor filosofa sobre el ser humano, a través de una conversación entre Sócrates y dos jóvenes llamados Simmias y Cebes, dejando claro que este es un compuesto de dos realidades muy diferentes, el alma y el cuerpo.

   Aquí se plantea que el alma es parecida a las ideas, es «semejante a lo divino», mientras que el cuerpo se asemeja a lo terreno, «a lo mortal». Al ser el alma de naturaleza superior al cuerpo, se afirma que a ella le corresponde dominar y mandar sobre el cuerpo, a la vez que al cuerpo le atañe obedecer y someterse al alma. No afirma que esto sea siempre así, pero lo plantea como lo que debería ser.

   Detrás de este dualismo antropológico, subyace la teoría platónica de las ideas, según la cual todo lo real está dividido en dos ámbitos totalmente diferentes y separados, pero a la vez relacionados entre sí. Por un lado, está el mundo de lo sensible y material, al que pertenece el cuerpo, ya que este tiene una naturaleza sensible y visible. Este mundo solo se puede conocer por los sentidos y se caracteriza por ser efímero y cambiante. Por otra parte, existe un mundo inteligible, que contiene ideas, o esencias separadas de las cosas, que trasciende lo material, que solo se puede conocer por la inteligencia, y resulta ser inmutable. El alma, según Platón, es afín a este mundo, aunque en su vida terrena se encuentre encerrada en un cuerpo, del que le interesa desprenderse para alcanzar la felicidad, que solo puede hallar en ese mundo de ideas.

   De lo anterior puede deducirse que, si el alma pertenece a esa porción de realidad inteligible e invisible tiene que ser independiente del cuerpo e inmortal, ya que este posee una naturaleza sensible y visible, mientras que las ideas son independientes de lo sensible y, por su naturaleza inmutable, no pueden perecer.

   Ciertamente alma y cuerpo están unidos en el ser humano, pero ambos conservan su ser propio mientras viven juntos, de manera que cuando se separan siguen siendo lo que eran: el alma sigue siendo inmortal, mientras que el cuerpo muere y se corrompe. Esta de unión es accidental y temporal, y se asemeja a la que existe entre un jinete, que representaría al alma, y su caballo, que sería el equivalente al cuerpo.

   En resumen, a partir de la semejanza del alma con lo divino se pueden extraer consecuencias importantes: que el alma es una sustancia invisible y superior al cuerpo, que debe dominarlo y que es inmortal.»